Cada día y a cada momento, imagino mil y una pequeñas aventuras. Un paseo por la calle, una mirada esquiva, un frase susurrada, una sonrisa..., todo ello deja huella, todo marca el principio de un algo, y esas son mis pequeñas y "grandes" historias de uno u otro tipo. A veces incluso reflexiones personales y no tanto, tonterías (miles de ellas) y más cosas que no tendrán sentido para ti (incluso para mí a veces tampoco) y, eso encontrarás aquí, así que ya sabes, sí deseas escuchar mis desvarios, adelante bienvenido seas, sino te interesa pues... mucha suerte =).

viernes 28 de octubre de 2011

Su mirada aún brillaba.

Y aclamado por los focos de cada farola dejaba entrever su rostro. Y bajo la atenta mirada de las nubes negras dejaba caer sus lágrimas. Y torturado por su mente aún mantenía los recuerdos.

Brillaba, sí aquella mañana brillaba.

Era perfecta. Párpados cerrados, pelo revuelto, mente dormida. Era un sueño.

Fue una pesadilla. Párpados abiertos, pelo ensangrentado, mente callada.


-Sonríe.
-Odio las fotos.
-Lo sé. Sonríe.
-¿Te vale una mueca?
-Me basta.


Foto estrujada, rasgos desdibujados, recuerdos.


-No es suficiente.
-Pídeme lo que quieras.
-No es suficiente.
-Dime qué es.
-Todo.

Cansancio, costumbre, beso.


-Tengo miedo.
-Estoy a tu lado.
-Tengo frío.
-Yo te cubro.
-No me atrevo.
-Confía en mí.

Salto al vacío. Chasquido ensordecedor. Grito agudo.


-Respondeme.
-
-Dime algo.
-
-¡Te quiero!
-...

Consecuencias fallidas. Final.
Y los recuerdos seguían torturándolo, pues aún así su mirada seguía brillando.

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Es una pequeña historieta que aunque no lo parezca sí que tiene sentido.

viernes 21 de octubre de 2011

¡Aún sigo aquí!

No me he ido, ni he abandonado esto, ni he muerto como dijo Adina XD.
Pues eso, que sígo aquí, y a ver sí esta semana se pone de nuevo todo en marcha =).

domingo 3 de julio de 2011

"La humanidad que oblida"

El cielo azul,                                                        El cel blau,
el mar en calma,                                                 el mar en calma,
la noche llena de estrellas,                            la nit plena d'estrelles,
la lluvia que cae,                                                la plutja que cau,
el viento que sopla,                                          el vent que bufa,
la luz que te alumbra,                                      la llum que et dóna llum,
una tormenta que daña,                                 una tempesta que danya,
el fuego que abrasa,                                         el foc que crema,
un rayo que rompe,                                         un llamp que trenca,
la oscuridad que te apaga,                             un foscor que t'apaga,
el polvo que vuela,                                           la pols que vola,

la humanidad que olvida.                             la humanitat que oblida.

lunes 27 de junio de 2011

Costumbre.

A lo largo de la semana hay una calle (en realidad es una vía) por la que suelo cruzar a menudo, ya sea porque voy al trabajo, me dirijó al centro, me reunó con alguien o cualquier otra cosa y, siempre que la cruzo realizó una "pequeña" acción. Y es que en la diminuta valla, que delimita la extensión de cespéd y acera de la carretera, hay unas bolitas negras que al regresar a casa siempre rozó con los dedos.

Así antes de atravesar la calle, me colocó a la derecha y avanzo, subó a la acera y alargo la mano hacia un lado, rozó esa bolita en especial con la punta de mis dedos y a la vez me pregunto sí algún día dejaré de poder tocarla, pues hay veces en las que apenas consigo llegar a ella.

En esos momentos, antes de llegar a la pequeña bola, mi temor suele ser el que tal vez no pueda tocarla, pues se trata de una calle muy transitada y a menudo hay bastantes personas que la atraviesan simultanéamente, para evitar esto suelo ponerme el primero y así poder pasar por ese lado sin problemas. 

Pero esto no siempre se puede conseguir, como descubrí hace unos días... 

En el instante que pase la calle y ví cómo la pequeña valla se quedaba tras de mí y yo no pude rozarla, por un segundo sentí una punzada de miedo, miedo porque pasara algo, miedo de no haber cumplido mi "pequeño ritual". Sin embargo, segundos después vi lo estúpido de todo aquello, el mundo no cambiaría porque yo no hubiera tocada la bola, nada cambiaría, al día siguiente todo seguiría ahí...

Y es que cuando te acostumbras a algo, ya sea una persona, a realizar determinadas cosas, a ir a ciertos sitios, o a cualquier otra cosa, el día que no cumples aquello a lo que estás habituado, será un día diferente, sentirás como sí todo fuera a cambiar, sentirás cierto temor, cierta confusión, pero nada más lejos de la realidad. El mundo no cambiará ni desaparecerá porque ya no vayas a aquel lugar, o porque esa persona ya no esté a tu lado, el mundo, la vida, todo seguirá girando, todo seguirá su curso.
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